Álbum de Manuel Litrán García
Soy Manuel Litrán, hijo de Juan Litrán Guardia - hijo de Trinidad y Manuela,de Serón-, ya fallecido hace cinco años, y de María García Hernández - de Oria y criada en Serón, hija de José el cartero y de Ana-. Soy por lo tanto primo de todos los Cano García, de Marina y Juan Francisco, de la tienda.








Hemos pensado aquí en Sevilla, que es donde estamos afincados los hijos y nuestra madre, que aún vive, en informaros de la celebración -homenaje que hemos dedicado a nuestra madre, María, que el siete de abril pasado (2008) cumplió, y con buena salud, los cien años... Somos muy afortunados con tenerla aún entre nosotros y de sentir con ella cada día la cercanía a Serón, pueblo adonde fue muy pequeñita y donde se crió y pasó su juventud. Más tarde se casó con Juan Litrán y, tras una estancia en Valencia, donde nació mi hermana Ana María, se vinieron a Villaverde (mi pueblo),Sevilla, Los Rosales,luego a Torreblanca (barrio de Sevilla) y finalmente a otro barrio residencial, que es donde aún vive ella.
Como puedes imaginar o sabes, Serón ha estado siempre  presente en todos nosotros por razones obvias y porque nunca hemos perdido los lazos, ni sentimentales ni físicos, yendo allí cada vez que hemos podido, por gusto o por necesidad.




El día 5 de abril de 2008 nos juntamos 70 familiares y algunas pocas personas muy queridas por nosotros en un hotel de la ciudad. La concurrencia fue variada: desde un nieto que vive en Japón hasta otros venidos de Francia, Brasil y de Madrid, Barcelona y Almería,amén de los que viven aquí, los menos, pues nuestra familia es corta. Aquí sólo tenemos primas hermanas por parte de mi padre, hijas de Francisco Litrán Guardia.
Fue un día muy emotivo en el que no faltaron los regalos, detalles, montaje audio-visual, fotos por doquier y muestras de cariño. Momento éste para que muchas familias se reencontraran e incluso se conocieran. Todo fue muy bien y, desde entonces, no dejamos de recibir llamadas, cartas o correos felicitándonos por el acontecimiento. Ella sigue bien y cumpliendo cada día un día más, un milagro más. Es, sigue siendo, una mujer fuerte que no se queja de nada y de cuya boca nunca oímos una palabra más alta que otra. Prudente donde las haya, es muy querida por sus sobrinos y jóvenes descendientes, que ven en ella una superviviente nata.


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