La pervivencia del señorío de Montijo en Serón
en la segunda mitad del siglo XIX y principios del siglo XX

El castillo

En Agosto de 2003, Valeriano Sánchez Ramos publica un estupendo artículo en la revista Alcantillo, titulado: “El último aliento del señor de Serón: la venta de tierras de la condesa-viuda de Montijo en 1843”para situar el fin del dominio señorial del Marquesado de Villena en Serón.

En este artículo se sigue la pista del señorío de Serón, desde que, en sus inicios, los Reyes Católicos se lo concedieran al Marqués de Villena hasta que, a través del tiempo, vaya pasando por línea sucesoria de una familia nobiliaria a otra hasta llegar a Francisco de Borja Soto Moreno, XII señor de Serón. En el transcurso de este ir y venir del señorío de unas manos a otras, Valeriano se detiene en el litigio en el que a la familia Portocarrero se le conceden las tierras del señorío de Serón, quedando como heredera, la condesa de Montijo.

En lo referente a las últimas posesiones de los Montijo en Serón, cito:

A partir de este año (1843) la madre (de Francisca de Sales Portocarrero yKirkpatrick, condesa de Montijo) procedió en la notaría madrileña de D. Pascual Seco a formalizar las escrituras de venta”......”con Don Antonio Fernández. La operación se cerró”.......”entrega en monedas de oro y plata Don Benito Fernández”....”Nada sabemos de ambos hermanos, aunque sería interesante conocer si tuvieron alguna relación con tan importante familia nobiliaria más allá de la operación de compra-venta, su extracción social, volumen de negocios...”

“No cabe duda de que con este acto los descendientes de los Marqueses de Villena liquidaban los últimos vestigios que aún poseían en Serón.”

“El último paso de todo este largo proceso se dio en Serón, cuando el 20 de enero de 1844 D. Benito Fernández, en nombre de su hermano D. Antonio, pagaba 165 reales y 10 maravedíes correspondientes a los derechos de traspaso”.

“Con esta operación de venta de las tierras de Serón por parte de la condesa de Miranda (también de Montijo) desaparecía uno de los señoríos más antiguos de la provincia y aún del antiguo Reino de Granada...”.

Sin embargo, se puede constatar la pervivencia de ciertas formas de propiedad provenientes del Antiguo Régimen en Serón hasta la fecha de 1916, momento en que se produce la venta del castillo, como muestra la documentación que a continuación pasaremos a presentar.

Otras investigaciones que analizan el período posterior a la reforma agraria liberal ponen también de manifiesto las numerosas reminiscencias feudales que perviven en el Sur de España. Sánchez Marroyo expone numerosos ejemplos de supervivencias feudales en la segunda mitad del siglo XIX y en las primeras décadas del siglo XX. El ejemplo del conde de Montijo es significativo al respecto (Sánchez Marroyo, 1993: 144 y ss.): aparecía como propietario y como preceptor de un canon de censo enfitéutico constituido en el siglo XV en la provincia de Cáceres. Era una situación que tras sobrevivir a las intensas transformaciones de la propiedad agraria en el siglo XIX, llegó hasta bien entrado el siglo XX.

La exposición que sigue de la historia perdida y olvidada de Serón, teniendo como referencia a la casa de Montijo y sus posesiones en este pueblo, arranca a partir del artículo mencionado, donde se da por sentado que Francisca de Sales Portocarrero y Kirkpatrick, condesa de Montijo y de Miranda, es el último miembro de esta familia que poseía fincas en Serón. Y donde se da fin a la línea sucesoria de los Montijo por tal afirmación.

En primer lugar, es preciso conocer quiénes fueron los herederos de las propiedades que el señorío de Montijo conservaba en Serón.

La condesa de Montijo en cuestión (1825 – 1860), casó con Jacobo Luis FitzJames Stuart Ventimiglia Álvarez de Toledo Beaumont y Navarra, VIII duque de Berwick, XV duque de Alba de Tormes. (1821 – 1881)

De este matrimonio nacerían tres hijos:

  • 1- Carlos, IX duque de Berwick, XVI duque de Alba de Tormes, XI  conde de Montijo, XVIII conde Miranda. (1849 – 1901)
  • 2- María Asunción Rosalía FitzJames Stuart y Palafox, XI duquesa de Galisteo, duquesa de Tamames (por matrimonio). (1851 – 1927)
  • 3- María Luisa FitzJames Stuart y Palafox. (1853 – 1876)

El reparto de bienes entre sus hijos dio como resultado un lento  proceso, siendo los dos primeros, Carlos y María Asunción, los principales protagonistas, tanto como propietarios de fincas en Serón, como también  siendo los responsables de la casa de Montijo y dadores de poderes a sus administradores.

También intentaremos desvelar el misterio que D. Benito Fernández y su hermano Antonio supusieron para Valeriano Sánchez en su exposición de la venta a la que alude en su artículo; su relación con la casa de Montijo, extracción social, volumen de negocios...

Para todo ello iremos ascendiendo cronológicamente a lo largo de la historia, buscando la presencia de los Montijo en Serón a través de sus posesiones, administradores y ventas realizadas.

En la “Enciclopedia General de España”, año 1852, de Pascual Madoz, se dice:

“...En lo más alto y parte céntrica de la población hay un castillo bastante deteriorado, de construcción árabe, perteneciente a la condesa de Montijo; en él se ve un reloj cuya campana es de regular mérito....En todo el término abundan los minerales de hierro, plomo y cobre, viéndose en muchos parages indicios de fundición en lo antiguo; al presente solo se explotan las de hierro, cuyos minerales se funden en la fábrica de la condesa de Montijo, y una de plomo que empieza a dar cierta utilidad....”

Pudiera ser que en la época hubiera un desfase de 9 años entre la elaboración y posterior publicación de la enciclopedia General de España. Y que ya, en 1852, el castillo y la fábrica de fundición, no perteneciesen a la condesa de Montijo, María Francisca Portocarrero Palafox y Kirkpatrick (como de hecho lo era), sino que se hubieran vendido, incluso en una fecha anterior a 1844, puesto que no se mencionan en la última venta descrita en el artículo de Valeriano Sánchez.

Pero no fue así. En 1852, como apunta la reseña de la enciclopedia general de España de Pascual Madoz, el castillo, la fábrica de fundición y otras posesiones, aún pertenecían a los condes de Montijo, como demostraremos más adelante.

El 26 de agosto de 1856, en Serón, ante el notario José Antonio Herrerías, José Manuel Yélamos, vecino del mismo pueblo, vende una gualeja de cuatro fanegas y tres celemines, y otra media con un censo de trece reales y diez maravedíes a favor del duque de Berwick y Alba, conde Montijo y de Miranda, sitas en la vega, a su convecino Manuel Martínez Bonachela por cuatro mil reales que éste paga en monedas corrientes. “..Don José Manuel Yélamos...de esta vecindad...á deliberado vender a Manuel Martínez Bonachela; más como tenga sobre sí la mitad de otra agualeja trece reales, diez maravedíes de censo a favor de la casa del Eximo Señor Duque de Wervir (Berwick) y Alva, Conde de Montijo y de Miranda, á obtenido la competente licencia de su Excelencia para poder llevar a efecto esta enajenación...”. Cita de la escritura.

Dado que se cita al propietario del censo como duque Berwick y de Alba, conde de Montijo y de Miranda, cabría suponer que se trata de Carlos, primer hijo de la condesa de Montijo y Miranda y de su marido, duque de Berwick y de Alba, puesto que es el que hereda esos títulos de sus padres. Aunque sería más lógico pensar que la venta la hace Jacobo, usando los títulos de conde de Montijo y de Miranda a los que pertenecía dicho censo, ya que su hijo Carlos contaba con 7 años de edad y teniendo en cuenta que la condesa de Montijo estaba a cuatro años de su muerte.

Como representantes de la casa de Montijo, D. Benito y  D. José Fernández presentaron el documento que autorizaba que el censo fuese traspasado al nuevo comprador.

Volvemos a encontrar a D. Benito Fernández 12 años después de que apareciese en la escritura de venta que menciona Valeriano Sánchez.

Esta vez con más suerte, ya que el notario de Serón se refiere a D. Benito y a D. José Fernández como representantes de Su Excelencia el duque de Berwick y de Alba, conde de Montijo y de Miranda, abriendo una línea básica de investigación en busca  de posesiones de los Montijo en Serón: los administradores.


Primera página de la escritura de venta


Administradores de la casa Montijo

D. Benito Fernández Rodríguez (2 abril de 1786 – 26 marzo 1862) fue administrador de la casa de Montijo en Serón, administración que abarcaba todas las posesiones de los Montijo en los pueblos del Almanzora, como Tíjola, Bayarque, Sierro, Lúcar, Oria, Suflí, Macael y Vera.

La relación con la  X condesa de Montijo, María Francisca Portocarrero Palafox y Kirkpatrick y con su marido, Jacobo Luis FitzJames Stuart Ventimiglia Álvarez de Toledo Beaumont y Navarra, XV duque de Alba, fue muy estrecha y sus viajes a Madrid, frecuentes.

Desconocemos el periodo exacto en el que se mantuvo en el cargo, pero debió de ser prolongado. En el documento que adjuntamos aparece como vecino de la villa de Vera en 1833, recibiendo poderes por parte de Cipriano de Palafox Portocarrero, conde de Montijo (1785 – 1839) para que se hiciese cargo de sus bienes y de los de su mujer, Manuela Kirkpatrick, condesa de Miranda, como se puede leer en el poder que se adjunta y del que cito:

“Pedimiento a D. Benito Fernández Rodríguez becino de esta villa. Administrador de los bienes y rentas que en la misma  posee el Eximo Sr. Conde del Montijo y de Miranda y apoderado igualmente para los pertenecientes a la testamentaria de la última Exima Sra. Condesa de Miranda..”

En el mismo documento se citan los pueblos de Vera, Macael, Lúcar, Oria y Sierro, como villas en las que la casa de Montijo tenía posesiones y de las que es administrador D. Benito. Aunque desconocemos la fecha de finalización en la administración de los Montijo, si sabemos que le siguió su hijo, D. José Fernández Estrada a quien se alude en la escritura de venta mencionada de 1856.

El volumen de negocios  que manejó D. Benito debió de ser enorme, ya que como administrador de la casa de Montijo en Serón y otros pueblos del Almanzora, participó directamente en el mantenimiento y arrendamiento de las propiedades, en su venta a terceros  e incluso en la compra, de él mismo y de familiares, de fincas pertenecientes a la casa que administraba.

También por su estrecha relación con la alta nobleza de España, lo que le supondría realizar importantes negocios al margen de la administración de la casa Montijo. Suposición que se ve reforzada por la posición social a la que llegó su hijo.

No tenemos noticias de que tuviera algún título nobiliario, aunque sí de que fue condecorado en varias ocasiones. Prueba de ello es esta fotografía de un cuadro que se adjunta y en el que se hizo retratar con esas condecoraciones.

Tuvo dos hijos, José y María de los Ángeles. Murió en Serón el 26 de marzo de 1862, donde está enterrado.




D. Benito Fernández Rodríguez



Poder que le otorga la casa de Montijo a D. Benito   

  

 D. José Fernández Estrada, hijo de D. Benito Fernández Rodríguez, siguió en la administración de la casa de Montijo a su padre D. Benito. Abogado de profesión, poco sabemos del periodo de administración de D. José.

Al poco tiempo de morir su mujer se ordenó sacerdote castrense. Nueva profesión en la que ascendió meteóricamente , fruto seguramente, de su relación con la casa de Alba y Montijo, llegando a ser capellán de SS MM la Reina  regente María Cristina, esposa de Alfonso XII, quien ejerció como regente de España (1885 – 1902) durante el periodo de minoría de edad del hijo póstumo de su marido, el futuro rey Alfonso XIII y en el transcurso del cual España perdería sus últimas colonias en América.

Práxedes Mateo Sagasta, varias veces presidente del gobierno en el periodo de regencia de María Cristina, concedió a D. José Fernández Estrada el título de Jefe de la Administración Civil del Estado.

D. José, desde su posición como capellán de la Reina María Cristina y Jefe de la Administración Civil del Estado, tuvo influencia directa en todos los acontecimientos que se estaban desarrollando en la incipiente modernización de Serón, concesiones mineras, ferrocarril, etc., realizando importantes negocios a través del que sería el posterior administrador de los Montijo, Epifanio del Pozo y Santiago.

Ya en 1870 por la ley 10 de septiembre, se le otorga la concesión de la línea férrea Murcia a Granada por Guadix y Lorca. Este proyecto corrió a cargo del ingeniero Serafín Freart, quien estableció que la línea debía de ir por el Almanzora, en detrimento de los Vélez, por la proximidad de las explotaciones mineras, con un coste de 66 millones de pesetas. Finalmente, la concesión caducaría y el 24 de noviembre de 1884 pasaría a Edmundo Sikes Hett, único postor en la subasta celebrada ese día.

Aunque la línea no la realizaría finalmente D. José, fue el proyecto financiado por él, el que se siguió y realizó.

Nunca perdió la relación directa con su pueblo, Serón, al que venía a predicar en Semana Santa todos los años.

Desconocemos la fecha de su muerte, pero hemos de suponer que estaría cercana a la toma de posesión, por parte de su sucesor de la administración de bienes de esta casa nobiliaria.




D. José Fernández Estrada



D. José Fernández Estrada, Capellán de SS MM la reina María Cristina.

           

D. Epifanio del Pozo y Santiago fue nombrado administrador de la casa de Montijo en Serón, el 24 de enero de 1900, según reza en escritura realizada en Madrid.

Fue el encargado de finalizar la relación que la casa de Montijo tuvo con Serón durante siglos. Al igual que sus antedecesores, hizo importantes negocios, sobre todo con las compañías mineras. Poseyó una ingente cantidad de bestias de carga, teniendo a numerosos arrieros contratados para el transporte de materiales y suministros de las compañías mineras, así como en todo el Almanzora. También actuó directamente en las minas, teniendo subcontratadas el transporte de material y el retaque de minas.

Compró grandes extensiones de terreno a lo largo y ancho del territorio de Serón. Nunca vendió las tierras que compraba. Por lo que suponemos que las tendría arrendadas y en producción, comerciando con los productos obtenidos.

Desconocemos el año en que D. Epifanio del Pozo deja de ser administrador de la casa de Montijo. Aunque debemos suponer que esta relación finaliza en 1916, año en que fueron vendidas todas las propiedades físicas de la administración de Serón y que incluía a los pueblos del Almanzora, a su yerno, Enrique Nin de cardona Ramírez.


Poder concedido a D. Epifanio del  Pozo por la casa de Montijo.


Detalle del mismo poder. 

D. Epifanio del Pozo

 

Enrique Nin de Cardona Ramírez “Enciclopedia General de España”, año 1852

El 13 de abril de 1916, en Madrid y ante el notario José Criado y Fernández Pacheco, el apoderado de la Sr. Duquesa de Galisteo y de Tamames, Nicolás Santafé vende en su nombre a Enrique Nin de Cardona Ramírez las fincas que poseía la administración de la casa de Montijo en Serón y que incluía fincas en Tíjola, Sierro, Suflí y Macael por una cantidad total de 80.545 reales.
Previamente D. Epifanio del Pozo y Santiago, administrador de la casa de Montijo y suegro de D. Enrique Nin de Cardona Ramírez, había pedido el censo de propiedades que aún tenía la casa de Montijo en Serón, con la que acuerda la compra de todas ellas.

En el anexo de la escritura de venta que reproducimos a continuación vienen reflejadas todas las propiedades vendidas a Nin de Cardona:

 

Pueblo de Serón

Castillo situado en lo más elevado y parte céntrica de la villa de Serón de construcción árabe, con seis habitaciones y 200 metros de superficie tiene un reló cuya campana es de regular mérito
---
Casas en el glasis del castillo de Serón construidas sin autorización de S. E.
820 r
Horno de pan cocer situado en la villa de Serón y calle llamada de los Sastres nº 23
1.200 r
Solar de un horno situado en la calle de la Humbría de la villa de Serón
600 r
Ruinas de una fábrica de hierro situada en el radio de la Iglesia de la villa de Serón
1.000 r
Cortijo de la Jauca una labor de tierras de 2ª clase con riego que le da una fuente y balsa de su esclusiva pertenencia y otras de secano de 2ª y 3ª clase que en junto componen 40.248 miles de sembradura, con una casa Cortijo en su centro con 5 habitaciones altas y bajas y tres corrales (Adquirido en indemnización de Diezmos)
40.000 r
Tierras de Sierro un trance de riego de inferior calidad de 4 celemines- otro secano de 3 fanegas y otro de cinco celemines de la misma calidad
4.480 r

Pueblo de Macael

Casa en la villa de Macael en la calle de Meque. En esta (.....)
80 r
Tierra en término de la villa de Macael. Inferior calidad
80 r

Serón y Tíjola

Censos En las relaciones descrituras se consignan 78 censos de los cuales 33 están reconocidos y coscientes en su pago y los 45 restantes sin reconocer. Todos ellos arrojan 48.048,56 reales de capital y 1.614,23 reales de rédito anual
32.280 r

 

Enrique Nin de Cardona Ramírez donaría, a la postre, el castillo de Serón a su pueblo. Propiedad de la que nunca tomaría posesión. Esta decisión fue tomada incluso antes de realizar la compra. El castillo, por decirlo así, fue tomado por el pueblo, poco a poco, a lo largo de los años anteriores; llevándose sus piedras, haciendo casas e instalándose en sus aledaños.

Podría pensarse que al donar el castillo tan solo se deshace de una ruina, pero como vemos en las escrituras de venta, Nin de Cardona no pagando por la fortaleza, que seguramente entra gratis para finiquitar todas las posesiones de los Montijo y al ser una ruina, sí lo hace por las casas construidas de forma ilegal, sin permiso de la casa de Montijo y consecuentemente, sin pagar el solar que ocupaban.

Esto quiere decir que no solo dona una fortaleza, hoy símbolo del pueblo de Serón, sino que, a pesar de haber pagado 820 reales por las casas construidas a su alrededor, decide darlas a sus moradores. Este hecho será de vital importancia para los ahora dueños de esas casas en años posteriores, como veremos más adelante.

Fue alcalde de Serón en la época del intento regeneracionista del dictador Primo de Rivera con respecto al viejo régimen. En una época convulsa (huelga de la cebada), en la que primero se destituye a Antonio Cano Martínez como alcalde del viejo orden y al que posteriormente, tras la aplicación del real decreto de 30 de septiembre de 1923, siguen como alcaldes: Juan Cano Fernández (8 días en el cargo. De 2 a 10 de octubre d 1923), José Ramírez Falero, general retirado que, en 1924 pasa a presidir la diputación de Almería (8 días en el cargo. De 10 a 18 de octubre de 1923), Francisco Jiménez Fernández, que estaría en el cargo hasta el 13 de enero de 1924, fecha en que Enrique Nin de Cardona Ramírez es nombrado alcalde de Serón. Cargo que ostentaría  hasta 1928 y que desempeñaría intermitentemente, delegando la alcaldía en su teniente de alcalde Manuel Vázquez Usabiaga, último alcalde de Serón hasta el final de la dictadura de primo de Rivera y que moriría asesinado en la guerra civil española junto al entonces alcalde, José Anaya Cabello.

Dentro de los logros que se consiguieron dentro del periodo de alcaldía de Enrique Nin de Cardona, cabe destacar la implantación de las primeras escuelas rurales. Un logro nada desdeñable dado el gran número de pedanías que tenía el Serón de aquellos días, el difícil acceso a las mismas y su consecuente aislamiento.

Su padre fue Enrique Nin de Cardona Navarro, nieto (por matrimonio) de D. Benito Fernández Rodríguez, administrador de la casa de Montijo y que fuera también uno de los alcaldes de Serón.

Enrique Nin de Cardona casó con la hija de D. Epifanio del Pozo y Santiago (último administrador de la casa de Montijo), María Remedios del Pozo Fernández, conocida en Serón como Doña Pepa. El matrimonio no tuvo hijos, aunque criaron a su sobrino, Ángel Torre-Marín Nin de Cardona después de que la madre de éste muriera al darle a luz.

Le tocó vivir una época difícil en los últimos años de su vida. El inicio de la guerra civil, el pertenecer al partido conservador y estar en zona republicana, hace que su casa sea asaltada y destrozada. Tras detener a los alcaldes anteriores (todos del partido conservador), el comité revolucionario, recordando sus gestiones en Almería y Madrid para aliviar la situación penosa en que se vio el pueblo a consecuencia de la Huelga de la Cebada, decide no encerrarlo junto a los demás. Gestiones que se traducirían en la llegada de grano por medio del tren y que se repartió a toda la población.

Moriría poco tiempo después (1938), a causa de una enfermedad que le aquejaba, en su cortijo Perpiñán de La Jauca, al que se retiró poco tiempo después de los últimos sucesos sufridos en el pueblo.

 


Enrique Nin de Cardona Ramírez, último propietario y donante del castillo de Serón a su pueblo.

 

El castillo

 La fortaleza situada en el centro y en lo más alto de la población, seña de identidad del actual Serón y que ha visto pasar a lo largo de su historia los más grandes personajes: Yusuf I, rey de Granada, Fernando el católico, en la conquista del reino de Granada, Juan de Austria, con motivo de la rebelión de los moriscos y donde sufre su única derrota, por citar solo a algunos. Y sin embargo, tan olvidada y no tenida en cuenta, se convierte en una pieza clave y quizá la más evidente, por su tamaño y ubicación, en este rompecabezas que estamos intentando encajar.

Las desamortizaciones de Mendizábal y Madoz (por citar dos de la más importantes) no consiguen que toda la tierra de la nobleza y de la Iglesia pase a manos del pueblo; crea en algunos casos, nuevos terratenientes y en otros el abandono de tierras y de edificios. La razón es que estas desamortizaciones, no consiguiendo que las tierras pasen a manos de quienes las trabajan y viven para ellas y de ellas, sí consigue que la nobleza y la Iglesia pague impuestos por las tierras y edificios en su poder. Al ser tanta la cantidad de patrimonio acumulado y la poca utilidad comercial dada por la nobleza y la Iglesia a sus posesiones, se ven obligados a vender.

En el caso de Serón, vemos en las escrituras de venta cómo el castillo entra dentro de un lote de compra, gratis, siendo la primera vez en su historia que su propietario carece de título nobiliario, Enrique Nin de Cardona Ramírez. Quien a su vez hace que inmediatamente pase a ser, por primera vez, del pueblo de Serón.

Al contrario de lo que sucede en muchos lugares de España, donde los monumentos son reformados, Serón sigue la estela de su comarca del Almanzora, donde el abandono de monumentos es la nota predominante( No existen hoy los castillos de Tíjola, Armuña, Purchena, Cantoria, Albox, etc.). El expolio de los mismos está a la orden del día; sus piedras se usan para la construcción de casas particulares, muros y demás. Pasan a ser territorio de nadie y un lugar, en el caso de Serón, donde plantar la casa sin pagar por ello. Esto último hace que sean las clases más desfavorecidas las que se instalen en los aledaños del castillo, imponiéndose en los últimos años la etnia gitana.

 

Luis Villalba

La reforma del castillo del alcalde Villalba (años 70) llega en un estadio de máximo deterioro de la fortaleza, tras un “Bum” tardío de turismo de los 60 en España y con una conciencia de lavado y maquillaje para atraer a este turismo. Sin rigor histórico, sin método de conservación, aquella "reforma" acabó con buena parte de lo que quedaba de la fortaleza original.

También acabó con algunas leyendas, como la de que existía una cueva que, partiendo desde el castillo llegaba hasta la Alconaiza, al otro lado del río Bolonor. Ya que la supuesta entrada de esta cueva, que la leyenda situaba bajo el torreón redondo, fue tapada por uno de los nuevos muros de piedra de mármol de deshecho y cemento.

Y comenzó otras, como la aparición de una estatua encontrada por los obreros y de la que ya nunca más se supo. Pero claro, esto entra dentro de la leyenda y se aleja del propósito de este escrito, que no es otro que constatar hechos veraces.

Aunque eso sí, esta reforma consiguió que el castillo no cayese encima del pueblo y que fuese dignamente transitable y visitable; desescombrando los alrededores, reconstruyendo muros, hormigonando el suelo, dotando a la fortaleza de almenas, construyendo unas escaleras de subida en lo que antes era una rampa con escombros, derribando las casas adosadas a sus muros, plantando árboles en todo el perímetro de la fortaleza. Creando con todo ello un espacio limpio donde antes solo existían escombros.

Es la gran reforma, la recuperación definitiva para disfrute de los vecinos de Serón de la que fue la donación de Nin de Cardona.

Toda actuación conlleva cierta polémica. Podemos tener la casi absoluta seguridad de que la corporación que Villalba presidía en aquellos años, tenía conocimiento de las escrituras de venta de la duquesa de Galisteo a Nin de Cardona, ya que en ellas se expresa la ilegalidad de las casas construidas en sus aledaños y en las que, seguramente, Villalba se apoyó para no pagar el derribo de las mismas tras la reforma. Aunque según las fuentes, la cantidad de casas derribadas varía en su número, no podemos equivocarnos demasiado al decir que fueron 14 casas.
En la forma, el cómo y el por qué no entraremos aquí.

 

Francisco Jiménez Cano

Es de destacar la conciencia de conservación del Doctor en medicina Francisco Jiménez Cano en los años 60, trayendo al embajador japonés y a un eminente escritor, en este desierto de desinterés general que duró casi sesenta años desde la donación de Nin de Cardona del hoy monumento al pueblo de Serón. Cito unos fragmentos de la biografía de su hijo, Paco Jiménez Fuentes (Paco “el inglés”):

Entre las inquietudes de mi padre por su pueblo, intentó la restauración del castillo, cuando Fraga inició los paradores e incluso para que le ayudasen en sus demandas, consiguió llevar al notable escritor Eugenio Montes a quien le acompañó el embajador del Japón, estuvieron dos días visitándolo......Informaron favorablemente, pero no hubo apoyo por parte de las autoridades de la capital”.

“Al desplomarse la torre del reloj, en el centro de la antigua plaza de armas, bajo la dirección de Antonio Plaza (maestro de música y relojero), se construyó el actual torreón. En la torre del castillo, el maestro Antonio Plaza, instaló el reloj del antiguo castillo, que es de los primeros construidos sobre principios mecánicos, de volante circular, llamado de campanas y que según él, su construcción se atribuye a un cierto Abu Abedallah-ben-Arrancan, hijo del rey de Granada Al-Naser (1309).”

“Cuenta que de niño jugaba con otros niños en el castillo, que había habitaciones con pinturas y que trepaban por sus muros en busca de nidos de pájaros”


 Detalle de fotografía de Gustavo Gillman , 189..


    

Fotografía del castillo aportada por Juanjo Plaza, 1911.

Francisco Jiménez Cano nació en 1898. Como podemos comprobar por las memorias de su hijo, y aunque muy joven, vio las dos imágenes del castillo que figuran arriba, en vivo. Jugaba con otros niños allí y vio las pinturas que había en las habitaciones.

Como vemos en la fotografía de Gillman, el gran cuerpo cuadrangular que conforma la torre bien podría tener esos doscientos metros que figuran en la escritura de venta del castillo y esas seis grandes habitaciones divididas en las dos plantas que se aprecian en la torre, sin contar la terraza que albergaba “la campana de regular mérito” a la que se alude en las mismas escrituras.

Dada la fecha de nacimiento del Doctor Francisco Jiménez y sus experiencias de niño, jugando en el interior del castillo, describiendo pinturas en sus habitaciones e incluso trepando por sus muros, es del todo imposible que “la torre neo-mudéjar” que vemos en la segunda fotografía date de finales del siglo XIX, como así consta en el panel informativo, en su línea antepenúltima, que nos encontramos a la entrada del castillo. Así como en las breves reseñas de la historia de Serón que publica el ayuntamiento.



Panel informativo a la entrada del castillo 

La fecha exacta del derrumbe de la antigua torre y la posterior construcción de la nueva, quizá nunca la sabremos. Pero tenemos otros dos datos que refuerzan que el testimonio del Doctor Francisco Jiménez es cierto:

En la lámina, tamaño A-2, que se puso a la venta en enero de 2009 de una fotografía de Gillman en la que aparece la antigua torre del castillo, figura la fecha de 1901 como año de realización. Este dato, por sí, no es definitivo ya que puede tratarse de un error tipográfico.

La propia escritura de venta del castillo, con fecha de 1916 y en la que se describen las habitaciones y la campana de regular mérito que conformaban la antigua torre.

El único “pero” al pensar que la nueva torre se construyó después de 1916, basándonos en los dos datos anteriores, es la fotografía aportada por Juanjo Plaza al foro web de seron.tv y de la que afirma haber sido realizada en 1911.

Dando por cierta la afirmación del Sr. Plaza, Enrique Nin de Cardona adquirió el castillo sin la antigua torre, ni sus habitaciones. Aunque sí con su campana de regular mérito emplazada en la nueva que conocemos hoy. El notario, quizá, transcribiría la propiedad tal y como figuraba en las escrituras y como en ocasiones, suele suceder hoy en día.

Por tanto, siguiendo este razonamiento y a la vista de los datos de que disponemos, dándole al Dr. Jiménez una edad de seis años como razonable para que pudiese trepar por los muros del castillo y acordarse medianamente bien de que había pinturas en sus habitaciones, podríamos decir que entre 1904 y 1911 se derrumbó la antigua torre y construyó la nueva.


Dr. Francisco Jiménez recibiendo la encomienda de la Orden Civil de Sanidad.  



Fotografía del cuadro propiedad de Paco Jiménez (Paco “el inglés”) heredado de su chozno, D. Benito Fernández.

 

Monumento y Bien de Interés Cultural

Gracias a la reforma de los 70, sobre todo, fue declarado Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento por la resolución de 22 de junio de 1993 (código: 4083001), bajo la protección de la Declaración Genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 y la Ley 16/1985 sobre el patrimonio Histórico español.

 

La Tercera Reforma del castillo

Tras la construcción de la torre neo-mudéjar que albergaría el antiguo mecanismo del reloj después del derrumbe de la torre original y que podríamos decir fue la primera reforma del castillo, siguió la de la corporación que presidía Luis Villalba, como alcalde de Serón, en los 70.

El 6 de mayo de 2003 se presentó en salón de actos del ayuntamiento el proyecto de rehabilitación del castillo: la tercera reforma.

 En palabras de Juan Antonio Lorenzo Cazorla, alcalde de Serón (que lo sigue siendo hoy, en 2010):“Con la rehabilitación que ahora iniciamos se pretende recuperar el entorno primitivo y crear un atractivo turístico, así como adecentarlo y que los vecinos del pueblo puedan disfrutar de él”.

La rehabilitación se encargó a la arquitecta María Dolores González, presente en el acto, así como María Isabel Salinas, delegada de Cultura de Almería que dijo:

“Ante todo pretendemos respetar y preservar, el edificio, pero dándole otra funcionalidad y buscando armonía entre todos los elementos, es decir, dejarlo mejor, pero sin perder su identidad, para que las futuras generaciones puedan seguir identificándolo con su pueblo”.

 


Aspecto anterior a la restauración


Principal restauración en el castillo

 

Los Censos

 En esta exposición que, además de constatar hechos relevantes de nuestra historia reciente, quiere ser una puerta abierta a la investigación (de ahí la brevedad), no se pueden dejar de mencionar los censos que, como hemos visto, están presentes en las escrituras citadas aquí. Y que son de vital importancia para el seguimiento histórico de la nobleza que tuvo las tierras en los que aparecen.

Existen varias clases de censos: enfitéutico, consignativo y reservativo. Hablaremos de los dos primeros por ser los mencionados en el detalle de la escritura de venta de la duquesa de Galisteo a Enrique Nin de Cardona, donde se lee:

 “...Censos. Para que cuando lo crea conveniente a los intereses de la Excma. Señora poderdante imponga y constituya censos ya consignativos o enfitéuticos, empleando en ellos los capitales que estime oportunos”...

Enfitéutico. Cuando una persona cede a otra el dominio útil de una finca, reservándose el directo y el derecho a percibir del enfiteuta una pensión anual en reconocimiento de este mismo dominio. Dicho de otro modo, se diferencia entre dominio de la tierra y dominio útil o de uso por parte del enfiteuta que la trabajaba y que pagaba por ello.

Consignativo. Cuando el censatario impone sobre un inmueble de su propiedad el gravamen del canon o pensión que se obliga a pagar el censualista por el capital  de que éste recibe en dinero. En este caso, se trata de una especie de hipoteca o forma de adquisición de propiedades, cuyo pago se efectuaba en un plazo de tiempo determinado.

En otras palabras el censo es el derecho feudal (también llamado censo real) según el cual, los nobles cobraban unas rentas a los propietarios de las tierras que ellos mismos les vendían y que además se traspasaban al nuevo comprador, con un gravamen del 5% del valor de la propiedad enajenada, es decir, transferida a un nuevo propietario. De esta manera la nobleza siempre cobraba unos ingresos de unas tierras que ya no poseía. Madoz luchó por la desaparición de  los censos, ya que consideraba que atentaban contra la libertad de  la propiedad privada. Recordemos que para realizar una venta de una finca censada, era necesaria la autorización del censualista.

En la escritura de 1856 se lee en su página tercera: “..desde hoy renuncia (el conde de Montijo) para siempre por sí sus herederos y sucesores el dominio, posesión y otro cualesquiera otro que le corresponda en la enunciada finca, traspasándola con todas las acciones que le competen en el comprador y en quien le representa...”

Vemos cómo en ambas escrituras los censos dejan de tener vigor. En la de 1856 por expreso deseo del conde de Montijo, quien la vende renunciando al censo.

En la de 1916, como muestra el resumen reproducido, Nin de Cardona compra los censos por 32.280 reales y se le concede el derecho a cobrarlos o no según su parecer, cosa que no hizo nunca. Lo destacable es que hasta esa fecha aún se cobraban 33 de los 78 censos.

El censo sigue estando hoy día en vigor en el código civil español. Y por tanto a tener en cuenta en la búsqueda de la nobleza que pueda estar aún presente por el cobro de los mismos.


Detalle de escritura de venta a Nin de Cardona.

Fuentes:

- El último aliento del señor de Serón: la venta de tierras de la condesa-viuda de Montijo en 1843. Revista Alcantillo, 2003.

- Escritura de venta a Manuel Martínez, 1856.

- Escritura de venta a Enrique Nin de Cardona, 1916.

- Paco Jiménez Fuentes, biografía, fotografía de cuadro de Serón de finales del XIX, fotografía del Dr. Francisco Jiménez

-  Emilio Torre-Marín: escritura de venta a Enrique Nin de Cardona Ramírez, fotografía del mismo, poderes concedidos a los administradores, fotografías de los administradores de la casa de Montijo, testimonio.

- BOE, 29  de junio de 1985.

- Antonio Gil Albarracín. El templo parroquial de Serón en los territorios almerienses del marqués de Villena. Griselda Bonet Girabert, 1995.

- Juan Torreblanca Martínez. La dictadura de Primo de Rivera en el municipio de Serón. 1ª parte. La estructura política municipal. Revista Almansura nº 2, 2008.

- Víctor O. Martín Martín. Los jornaleros y la gran propiedad agraria en el Sur de España. Departamento de Geografía de la Universidad La Laguna, 2008.

- Rehabilitación del castillo de Serón. Revista Alcantillo, 2003.

- Juan Grima. Almería insólita. El legado fotográfico de Gustavo Gillman 1889 – 1922. Ediciones Arráez.

 

Autor: pacoj