Respuesta de la R.A.E. a la consulta de Paco Cánovas sobre el gentilicio de Serón:

En relación con su consulta, le remitimos la siguiente información:

Tanto el Diccionario de gentilicios y topónimos, de Daniel Santano y León, como el Diccionario de topónimos españoles y sus gentilicios, de Pancracio Celdrán, recogen seronero como el correspondiente a la población de Serón (Almería). No obstante, las formas seronense y seronés (igualmente correctas desde el punto de vista morfológico) también se documentan en el uso.

La formación de los gentilicios obedece por igual a la lengua y a la historia, es decir a las particularidades extralingüísticas que motivaron el nombre. De ese modo, es posible encontrar que sobre una misma base léxica se hayan creado distintos gentilicios diferenciados por el sufijo, v. gr.: santiagueño (Santiago del Estero) / santiaguero (Santiago de Cuba) / santiaguino (Santiago de Chile). O bien, que un mismo gentilicio designe distintas entidades geográficas que poseen, total o parcialmente, la misma base, v. gr.: paceño, concerniente a las ciudades de La Paz (Bolivia, Honduras y Colombia), a la de General Paz (Argentina), y a la de Paz del Río (Colombia). También la tradición ha conservado gentilicios formados, no sobre el nombre actual sino sobre uno más antiguo, como complutense (de Complutum, actual Alcalá de Henares) que convive con los modernos alcalaíno o alcalaeño. Igualmente se han conservado denominaciones que responden al mero azar histórico, como sucede con maragato, aplicado a los habitantes de Carmen de Patagones, por ser maragatos –de la región española de la Maragatería– sus primeros pobladores. Como ve, no todos los gentilicios correctos responden a una formación regular.

Son muchos los sufijos para formar gentilicios, y es muy corriente que existan, para un mismo topónimo, diversas variantes formadas con ellos. No obstante, tanto la tradición como el uso tienden a fijar una forma asociada al topónimo. Tenga en cuenta que la identificación con este y la comprensión entre hablantes podría llegar a dificultarse si se generasen todos los gentilicios morfológicamente posibles.

Es quizá competencia de cada ayuntamiento decidir cuál es el gentilicio que oficialmente se desea utilizar con preferencia, y nuestra recomendación es dar por bueno el término que los oriundos del lugar reconozcan como el tradicionalmente empleado para referirse a sí mismos.

Por último, conviene no olvidar que no a todos los conceptos posibles corresponde un único término en su expresión en una lengua. Así, determinados topónimos no tienen correlación en un adjetivo o sustantivo que actúe como gentilicio, por lo que en esos casos se opta por el uso de un sintagma preposicional introducido por la preposición de para expresar la idea de pertenencia o procedencia. Ejemplo: ciudadano español frente a ciudadano de los Emiratos Árabes Unidos, habitante de La Valeta, habitante de Benagalbón.

Reciba un cordial saludo.

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Departamento de «Español al día»

Real Academia Española


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