Un excéntrico en Las Menas, por Diego Pérez Cano

Querido Diego,

Fredy me mandó tu escrito: ’’Un excéntrico en Las Menas “.

Bueno excéntrico o lo que tú quieras.Yo más bien pienso que te gusta la soledad y que esta te da impulso para tus trabajos y ocuparte de hacer cosas importantes y agradables. Como tu paseo por nuestras sierras que me encanto tu manera de verlas y contarlas.

Que pena de haber vivido mi vida fuera de ellas, yo que soy serrana, pues nací en El Rascador. Como mis padres se instalaron en Serón y luego nos fuimos a Francia y Barcelona resulta que la primera vez que las visite tenia 18 años.

Aun hoy después de tantos años me acuerdo de la emoción que sentí de pisar esas sierras que solo conocía por los relatos de mi madre ya que ella trabajaba en la cantina de ’’los Patitas" con mi padre Juan Martínez Cano y sus cuñados Rogelio y Emilio.

Este primer viaje mio lo hice con mi hermano Juan en 1932 (muerto durante la guerra acribillado por un avión de caza fascista marzo del 1938).

En el corazón tengo los recuerdos de mi hermano tan risueño, bromista y de la bajada corriendo de Las Menas a Serón los dos cogidos de la mano en los caminos muleteros, aguantando el frio del anochecer del fin de octubre.

Yo vine de vacaciones y lo pasé muy bien. En el barrio Hondo había mucha juventud, las dos hermanas Redondo, Remedios y Maria, las dos hijas de la tía Herminia La Lina Lola y Anica, tu madre Remedios y algunas que no recuerdo el nombre...y tu abuela Apolonia.

Decidieron ir a Bacares y fue tu abuela el alma de aquella gira quien organizó la excursión. (en aquella época las chicas sin una persona mayor no podían salir del pueblo).

Figúrate, era una mujer fuerte, hermosa, alegre, con el pelo rizado todo para atrás, recogido en un moño y vestida con gusto.

Se aparejó una mula con aguaderas repletas, los cuatro departamentos llenos de provisiones para alimentar a la juventud, y cubiertas con una zalea blanca. Apolonia se montó encima y parecía una reina. Nosotras la rodeábamos con nuestras risas y cantos.

Fue algo inolvidable y emocionante para mi que venía de países tan lejanos de nuestras costumbres y al mismo tiempo estaba algo aturdida de ver y oír los cantares de esas muchachas con tanto gusto y alegría.

Cosa esta que impresionó a mi hijo Héctor cuando ya mayorcito hizo unas vacaciones en Serón. Me repetía: ”mamá en cuanto se juntan un grupo de jóvenes da alegría de oir lo bien que cantan”.

Me vienen muchos otros recuerdos pero soy demasiada ‘’anciana’’ y tengo dificultad para escribirlos.

Os deseos que paséis unas felices fiestas de fin de año con tu familia y tus hermanos y hermanas. Quizás los mayores Ilusión y Enrique se acordaran de mi.

Un beso y un fuerte abrazo.

Y tambien felices fiestas a todos los lectores.

Nota: Pensando en Apolonia me viene a la mente el verla sentada con sus balances vendiendo el pescado por las tardes delante de la panadería de José Antonio ‘’Domene‘’. Yo era una niña de 8 años y sería en 1922. Me acuerdo que la gente acudía enseguida y gracias a su carácter simpático lo vendía todo en un relámpago.

María Martínez Sorroche

18/12/2007


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