Los vivos, los muertos y los mineros, por Diego Pérez Cano

Dicen que existen tres clases de hombres; los vivos, los muertos y los mineros. La muerte forma parte de la vida, una y otra se corresponden y se complementan. No es fácil relacionarse con la muerte y menos afrontarla con ecuanimidad, aunque estos supervivientes mineros siempre la tenían muy presente junto con el sufrimiento para si mismos y para las familias que esperaban ansiosos su vuelta a casa día a día.

La vida es una sucesión de instantes que se van sucediendo desde el nacimiento hasta la muerte. Incluso la mejora humana y la autorrealización se tiene que producir de instante en instante y no postergarla para un futuro incierto.

Enfrentarse y resolver las situaciones de la vida de cada día, era una verdadera proeza. A cada momento surgían actividades cotidianas que tenían que asumir y dificultades que solucionar, desde la enfermedad a las propias dificultades de la orografía, la incomunicación, los fríos y largos inviernos con caminos cubiertos de nieve, hielo y barro, hacían que la vida fuese muy dura, creando hombres forjados en hierro, formándose así, el verdadero superviviente de esta historia “El Minero”.

Los accidentes en las minas ocurrían con demasiada frecuencia; se producían derrumbes, caída de piedras, hundimientos, llevándose consigo siempre alguna vida,¿ era raro el año que no moría alguno?, me cuenta Emilio Herrero, que fueron muchos los que murieron entre ellos Juan Herrerías, Felipe de la Cruz, Juan Vela en la mina Concepción, Juan Vergel en la mina Telegrama, Nicolás López Román en la Necesaria, José Elías el artillero en la Necesaria, Antonio Gallardo, el tío David en Mis Nieta, y muchos mas que en este momento no puedo recordar, sin contar con los que quedaron heridos y mutilados de por vida que fueron muchos desgraciadamente.

En los años 50, ya se empezaron a hacer cursos de riesgos laborales, que en esos años se denominaban cursos de socorrismo y accidentes. Es evidente que ya empezaban a preocuparse por la seguridad de los trabajadores, organizando este primer curso que fue dirigido al personal con responsabilidades en la empresa; capataces, encargados, jefes de cuadrilla, etc. Impartiéndose la parte teórica en las aulas de la escuela de Las Menas, este curso constaba de una parte teórica y otra práctica realizando simulacros de accidentes con atención y transporte de heridos. Presidiendo el curso y la posterior entrega de diplomas el director del coto minero Don Renato. Estas fotografías han sido aportadas por Remedios Manchón ya que su padre fue uno de los trabajadores que realizaron este curso.

Mi agradecimiento y respeto a la figura mas importante de todas las minas “El Minero”, para los que están y para los que un día nos dejaron.


Curso de Socorrismo (años 50):

(fotos aportadas por Remedios Manchón)




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