A mi padre, Jesús Torreblanca Fernández, por Juan José

INVENTARIO

... viejas fotografías;
algún que otro dibujo; objetos personales,
impersonales ya; su ropa; libros;
varias frases y tres o cuatro gestos,
que siempre repetía para encender sonrisas,
y que a partir de ahora abrasarán el alma,
arrasarán los ojos,
como una cuchillada de ternura;
un calor próximo, lejano,
ya casi imperceptible
en el derrumbadero constante de los días;
algún que otro poema temblando en nuestros labios
vencidos de nostalgia
una noche de insomnio o borrachera;
el recuerdo de un rostro que no cambiará nunca;
mucho dolor a veces; toda su ingenuidad
abrumadora;
un era...; algunos pero...;
su nombre, sólo un nombre
perdido en la memoria del último de todos
y luego sólo un nombre;
un vacío, a veces un abismo
de soledad, a veces un ligero
temblor o acaso una
sensación pasajera, incómoda, de frío;
la huella de sus pies sobre la arena;
su sangre en otra sangre;
el último dolor;
la última palabra;
el último precipitado beso
que nos diera
y que nunca supimos
que era el último.

Juan José


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